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22 de julio de 2021

DE CABEZA SE VE MEJOR

 

Por Matías Gil

Ya tengo 40 años, me levanto de una noche de insomnio, son las 7am. Agarro mi guitarra y me siento en el balcón rodeada de plantas. El jazmín se desliza con satisfacción por mis orificios nasales, y siento como si estuviera durmiendo. La madera, suavemente, se aferra a mi mano provocando una relajación en la muñeca. Y las cuerdas ásperas me lijan los dedos, afinándolos para la primera nota. El verde fuerte y brillante de las hojas me envuelve como amazona. Entre ellas una oruga tímida amarilla y negra me mira. Empujo con esfuerzo la saliva seca y apelmazada, mientas la lengua pelea entre vestigios de whisky y tabaco.

24 de abril de 2021

EL ALEMÁN (*)

 

Por Matías Gil


Mi viejo, en su niñez, tenía un vecino el cual hoy no recuerdo su nombre. Pero sí recuerdo que era alemán, un dato algo curioso recordar una nacionalidad y no recordar un nombre. Este dato lo recuerdo porque mi viejo me contaba que cuando jugaban a la guerra, repetían la frase:-matemos a los alemanes- y él les decía, riéndose “¡¿Siempre con los alemanes?! Elijan otro país. Hubo muchos países que estuvieron en guerra”. Y agarraba una de las armas de juguetes hecha con restos de madera por los nenes y se ponía a jugar con mi viejo y los otros chicos, como si fuera otro niño. En esa época los nenes hacían sus propios juguetes, la imaginación se dejaba fluir sin tanta tecnología, con menos cosas materiales pero con otros valores. Esos valores iban a tener una caída, iban a sufrir un ataque provocado por un grupo de verdes asesinos que se iban a encargar de imponer el terror y destruir todo lo que las manos hayan creado. Destruir todo lo que sea a favor del pueblo.

23 de octubre de 2020

SEIS AGUJEROS


 Por Matías Gil


El tornillo se encuentra donde siempre, cómodo, enroscado; apretado lo justo y necesario para no dañar cada filete de la rosca, solo se le ve la cabeza. Una gota de sangre cae justo en el centro, desparramándose por toda la hendidura en forma de cruceta. Por un momento tiñe la cabeza de rojo carmesí, rojo borravino, rojo… pero se termina cayendo por un agujero…