Por
Belen Nigro
Un
golpe en la pared, así me contaron que empezó todo. Esas historias
que cuentan los grandes miles de veces y simplemente no escuchamos.
El
pasillo era largo y apenas iluminado. De noche era el espacio
preferido para las pisadas rápidas de los huéspedes y rechinido de
las puertas al cerrar. Una casa chorizo, un patio con un gomero y
tréboles creciendo en cualquier lugar que no fuera una baldosa.
