Por Rosario Rivarola
Hace más de
cuarenta años mi hermano Carlos escribía:
El juego
interminable, el día esperado
Yo rompo todas las
reglas
porque no estoy en
el juego del que manda con su propiedad o alquila el mejor de la
playa a costa de la libertad de otros.
Porque no tengo
ambiciones ni deseos lúdicos….
